15 dic. 2013

Santa Lucía ilumina Suecia


Cuando salí de casa esa mañana mi calle estaba llena de velas, bueno más bien eran unas especie de lámparas de aceite que aquí utilizan en los exteriores. En ese mismo momento en los colegios de todo el país se escuchaba la canción de Santa Lucía. Era 13 de diciembre y aquí en Suecia ese es un día especial. Será por la obsesión de llenar de luz su largo y oscuro invierno (aquí ya anochece a las 14.30 h.) o bien por el apego a las tradiciones, pero lo cierto es que todas las ciudades se vuelcan con la celebración de Santa Lucía.

Aquella santa italiana que murió por defender su fe cuando el cristianismo estaba prohibido en el Imperio romano nunca hubiera imaginado que siglos después se la recordaría de esta manera. Según cuentan, el día de su muerte era la noche más larga del invierno, algo que cambió con el calendario gregoriano, pero que se sigue celebrando siglos después como el triunfo de la luz frente a la oscuridad del antiguo solsticio de invierno. No es de extrañar en un país que apenas tiene seis horas de luz al día en estas fechas. De hecho, cuando los días comienzan a acortarse, en las entradas de las tiendas se ven velas y lámparas de aceite. También dentro de las casas la gente utiliza muchísimas velas, este debe ser el país con el mayor consumo de velas del mundo ;D. Pero volvamos al tema...



Las niñas van al colegio vestidas con una larga túnica blanca solo adornada con un cinturón rojo y sobre la cabeza llevan una corona con siete velas. Cada colegio y municipio elige su propia Santa Lucía, que ese día será la portadora de la luz. También se elige una Lucía nacional, precedida de su correspondiente competición que se sigue por televisión. Este día, todas las lucías, van arropadas por stjärngossar, unos chicos con unos gorros en forma de cono alargado cuajados de estrellas, tomtar (pequeños gnomos) y mis favoritos, los pepparkaksgubbar, unos hombrecillos de galleta de jengibre. Durante los días previos en muchas tiendas puedes encontrar este tipo de disfraces para los más pequeños. Es también el día de los bollos de azafrán de los que ya he hablando otras veces. 

Los padres asisten a las actuaciones de los niños en los coles y nuestra escuela no fue menos. Cuando en el descanso salí de clase, me tropecé en el pasillo con una comitiva muy especial. Mi antigua profesora era Santa Lucía y, acompañada de otros compañeros de la escuela, recorría la escuela cantando las canciones típicas de este día. Aquí dejo un pequeño vídeo donde se puede ver un poquito del momento en el que pararon en la cafetería. Creo que hay que agradecer el gesto, por agradable, por simpático y por hacernos partícipes de esta celebración a los extranjeros que llenamos cada mañana sus aulas.  


video

Ya por la tarde, nos acercamos a la iglesia Gustav Adolf que hay en el centro de Sundsvall, donde había un concierto de Navidad con la Santa Lucía local. La iglesia estaba llena y apenas podías ver el altar pero mereció la pena.






9 dic. 2013

Julmarknad: Disfrutando del mercado de Navidad


Unas Navidades por estas latitudes no se entiende sin el clásico mercado de Navidad (julmarknad). Desgraciadamente, en Sundsvall solo se puede disfrutar de él durante un fin de semana, al contrario que en grandes ciudades como Estocolmo o Gotemburgo. Así que yo llevaba semanas esperando este momento y preocupada porque en las fotos de otros años, el Julmarknad estaba teñido de blanco, que es como tiene que ser un mercado de Navidad nórdico, ¿no?Sin embargo, la nieve seguía esquivando Sundsvall y yo ya me estaba haciendo a la idea de un mercado un tanto descafeinado y unas Navidades que no iban a ser precisamente blancas. Pero.... como si alguien estuviera oyendo mis plegarias, un par de días antes nevó. Así que en la mañana del sábado me levanté tan contenta para disfrutar de mi primer Julmarknad sueco. 

Alrededor de ochenta pequeños puestos venden todo tipo de productos navideños con un denominador común tiene que ser artesanales. Gorros, guantes e incluso alfombras de lana de Gotland (una isla sueca famosa por sus ovejas y las novelas de Mari Jungstedt), coronas de Adviento y otros detalles navideños para la casa, artesanía y productos típicos de la zona: distintos quesos, salami de alce o reno, glögg...


El mercado está en Norra Borget, esa "montaña norte" de la que ya he hablado otras veces  y para llegar allí tienes tres opciones: subir andando dando un paseo por las cuestas nevadas (no, esa va a ser que no ;D); coger el coche y pagar 50 coronas por aparcar y hacer una larga cola (umm..tampoco); o subirte a un autobús gratuito que sale desde el centro de la ciudad. No fuimos los únicos que nos decidimos por esta última, así que tuvimos que dejar pasar un bus atestado de gente y esperar un ratito para subir al siguiente como si estuviéramos en una lata de sardinas y que me recordaba a mis días en Madrid. 


El mercado estaba bastante animado pero.... hacía muuuucho frío. Cometimos un gran error y es que aunque el termómetro marcaba "solo" menos 5 grados en Sundsvall, allí arriba, en la montaña, la sensación térmica era de unos cuantos grados menos y de ahí sacamos varias conclusiones:

1-Hay que ponerse dos pares de calcetines (aunque lleves las botas de nieve).
2-Ya era el momento de sacar mi súperabrigo (hasta ahora aguantaba bien con uno intermedio).
3- Es recomendable ponerse unas mallas debajo de los vaqueros (sí, ya ha llegado ese temido momento... sobre todo, porque me temo que en cuanto entres, por ejemplo, en una cafetería, nos moriremos de calor)
4-Y una última lección importante, si quieres hacer fotos y te quitas los guantes, corres el riesgo de perder los dedidos :S... Llegó un momento que tuve que elegir: fotos o deditos, por eso no hice muchas :S. 

Por lo demás, bebimos un glögg muy rico de ruibarbo, yo probé un tentempié de quesos con un pan duro que utilizan mucho por aquí y que estaba delicioso con una mermelada de tomate especiada; también me animé con un Kantarelltoast med Västerbottenost, una especie de sándwich caliente con setas y un queso típico por el que la gente estaba haciendo una larga cola; vimos a una Santa Lucía animando el ambiente cantando... Y después, ya llegó un momento en el que mi cuerpo no conseguía entrar en calor y volvimos a casa. Misión cumplida. Navidades blancas en Sundsvall ;D. 


6 dic. 2013

Adviento y sus tradiciones en Suecia


El Adviento en Suecia huele a vela recién encendida y a azafrán; sabe a vino caliente con especias (glögg); y suele vestirse de blanco con las primeras nevadas del invierno. Pero sobre todo, es el momento de llenar las casas de luz. Todas las ventanas se decoran con candelabros de Adviento (adventsljusstake) y estrellas de Navidad (julstjärna). Todo se coloca de mirando hacia el exterior, para que las ventanas luzcan bonitas y animen las calles (y las tontas como yo se queden embobadas mirando las ventanas de los vecinos ;). 




"Tiempo de preparación" ese es el significado de Adviento. Una palabra de origen latino que se enmarca dentro de las tradiciones cristianas: la preparación para la llegada de Cristo. Comienza cuatro domingos antes de la Navidad, por lo que el pasado domingo 1 de diciembre se celebraba el primero de Adviento. En Suecia, como en otros países, acostumbran a preparar con mimo las cuatro velas de Adviento. Cada una de ellas representa una semana previa a la Navidad y se van encendiendo cada domingo. Por supuesto yo tengo también el mío ;D.


Nosotros tuvimos ocasión de celebrar el primer domingo de Adviento en casa de Petra y Alberto. Conocí a a Petra gracias a Suzana, ya que las dos comparten interés por aprender español. En su caso porque Alberto es de Paraguay. Con ellos y sus amigos aprendimos mucho sobre los rituales de esta época. Y sobre todo, disfrutamos de una tarde-noche de domingo estupenda, aunque a ratos no supiera en qué idioma estaba hablando (español, sueco, inglés...). 

-Probamos el famoso glögg, un vino especiado que se toma caliente. Se sirve en unos pequeños vasos especiales y una vez servido se le añade pasas y almendras. Los hay con o sin alcohol y, según nos contaron, cada año eligen un sabor representativo. En 2013 el protagonista es una alegre botella roja de la marca Blossa que se inspira en Dalarna, una provincia de sueca famosa por sus coloridos caballos de madera artesanales. 

-En la mesa no faltaban las galletas de jengibre (pepparkakor), bollitos de azafrán (lussebullar), chocolate y otros dulces. Por cierto, resulta curioso que mucha gente toma las galletas de jengibre con queso. Yo pude probarlas con queso azul y la verdad es que, contra todo pronóstico, la mezcla de sabores es curiosa y me gustó el resultado. 

-Tienen por aquí  también un refresco típico de Navidad que llaman Julmust. Es una alternativa para los que no quieren beber alcohol y se hace con extracto de malta y lúpulo, por lo que supone que eso hace que su sabor tenga cierto parecido a la cerveza. Eso según he leído, porque después de probarlo sigo sin encontrarle el parecido, la verdad. Yo diría más bien que me recuerda a un refresco de cola. El caso es que solo lo venden en esta época (aunque cuando llega la Semana Santa, le cambian la etiqueta y lo convierten en Påskmust ;D).

Y así fue como disfrutamos de nuestro primer Adviento en Suecia. Desgraciadamente no pude hacer ninguna foto ese día y digo desgraciadamente porque la casa de Petra y Alberto es tan bonita como acogedora y la mesa tenía mucho encanto a la luz de las velas... Menos mal que unos días después, mi amiga Suzana me sorprendió durante un descanso en nuestra clase de español con un fika especial y así pude hacer alguna foto al glögg en su vasito, con las galletitas, etc. Tal como se ve en la foto de abajo ;D.




P.D. Por último, quiero dar las gracias a Expat blog por convertirnos en el blog del mes de diciembre. Para los que conozcan esta web... ¡ya estáis tardando! Es un punto de encuentro para expatriados. Allí podemos encontrar blogs de distintos países, foros con mucha información sobre cualquier destino y muchas dudas resueltas de esas que nos asaltan a todos los que vivimos fuera de nuestro país.¡Muchas gracias!




24 nov. 2013

Lyslördag: luces de Navidad en Sundsvall



Ayer comenzamos oficialmente la temporada navideña en Sundsvall. El encendido del alumbrado es casi una ceremonia por aquí. Durante toda la semana se podían ver carteles anunciando el lyslördag (literalmente: el sábado del alumbrado) así que aprovechamos para almorzar en el centro y cotillear un poco por los alrededores. Cuatro eran los puntos estratégicos de la ciudad: el Casino Cosmopol, que es el primero en encender las luces arropado por cientos de personas portando velas o antorchas y que luego se dirigen al centro; el centro comercial Birsta City; Stora Torget, que es la plaza principal; y, por último, Norra Berget


En Stora Torget, un gran árbol de navidad y un escenario estaban preparados para el evento, que incluía música navideña en directo. Primero un coro infantil y después otros cantantes entre los que destacaba como estrella invitada una cantante de ópera llamada Anna Hanning. Un buen rato antes de que comenzara la ceremonia, la gente empezó a ocupar la plaza, sobre todo los sitios más cercanos al escenario y a las pequeñas candelas que se repartían por el centro de la plaza para dar calor (esto lo descubrí mucho después, mientras me congelaba demasiado lejos del fuego). Creo que es la vez que más animado he visto el centro de la ciudad. Había muchísima gente que iba en familia a disfrutar del encendido y la verdad es que consiguen hacer que sea un momento especial. A pesar de que apenas eran las cuatro de la tarde ya estaba bastante oscuro y como aún no encendían las luces apenas se veía un poco gracias al fuego y a las velas que la gente portaba. La gente espera con los niños subidos en los hombros, sigue la ceremonia, canta cuando son canciones conocidas y aplauden con un sonido sordo, porque hace demasiado frío como para quitarse los guantes. ¡Lo sé bien, porque esto de hacer fotos fue un suplicio! Aquí dejo algunas fotos y el enlace a  un vídeo del periódico local donde se puede apreciar mejor el ambiente que había en el centro porque desde yo estaba no podía sacar fotos que merecieran la pena de la plaza.




P.D. Y antes del encendido, a mediodía, fuimos al Kulturmagasinet, el centro cultural de Sundsvall donde hay un museo de la ciudad, una biblioteca, cafetería... y ayer, un pequeño mercado de navidad artesanal como antesala del que próximamente instalarán en la ciudad. Como se puede ver en las fotos ya hace bastante frío. La semana pasada nevó un poco y las calles siguen blancas y todo se hiela. La siguiente cita importante aquí es Santa Lucía, el 13 de diciembre. Ahora están en pleno proceso de seleccionar a las Lucías de la ciudad, que cantan en la iglesia portando una corona de velas, simbolizando la bienvenida a la luz. Ayer algunos "ángeles" paseaban con sus alas por las calles tal y como se ve en la imagen. 



23 nov. 2013

Despidiendo el otoño en Norra Berget


"Mañana tendréis una 'ola de calor' en Sundsvall" me dijo mi padre el viernes de la semana pasada. Y así fue, el sábado amaneció con un sol brillante y una temperatura más que agradable. Nueve grados marcaba el termómetro en Sundsvall mientras, por ejemplo, en Madrid estaban a ocho. Hace cierta gracia que mientras todo el mundo supone que aquí estamos pasando mucho frío resulte que en España tengan temperaturas más bajas y buena parte de la geografía española esté nevada cuando aquí la nieve sigue resistiéndose a hacer acto de presencia. Así que creo que el fin de semana pasado despedimos definitivamente al otoño. Y yo pude aprovechar ese cálido e inesperado día en uno de los rincones más bonitos de Sundsvall, Norra Berget (la montaña del norte). Mi amiga Suzana me propuso pasear por allí y fue una gran idea. Suzana es una de esas personas con las que conectas a la primera, es serbia pero lleva ya muchos años en Suecia y quiere aprender español, ese ha sido nuestro punto de encuentro. Así que una vez a la semana nos reunimos y le enseño el idioma mientras ella me va introduciendo en los vericuetos de la vida sueca. El sábado, mientras subíamos hacia la parte más alta de Norra Berget me iba contando cosas sobre la ciudad y el museo al aire libre que se encuentra en este bosque. 


Y así, con un español salpicado de sueco y un poco de cansancio acumulado tras la subida, llegamos al museo, una zona del bosque donde puedes ver antiguas viviendas y construcciones (unas 40) que hace siglos estaban repartidas por el Medelpad y ahora se concentran en esta zona. Una iglesia medieval, réplica de una de Liden, en cuya puerta se conserva el lugar donde se encadenaba a los bandidos de la época para escarnio público (tal y como Suzana hace en la foto); una vieja casa de madera que recuerda la historia de su dueña: una mujer que se negó a abandonar la ciudad de Sundsvall ante la inminente invasión de los rusos allá por el siglo XVIII y que se mantuvo firme y ganó su propia guerra personal cocinando para los soldados rusos, que en agradecimiento le permitieron conservar su hogar; y otras muchas historias. 


En los alrededores hay un restaurante (Restaurang Grankotten) junto a un espectacular mirador y una torre (Utsiktstornet) de 20 metros de altura donde los valientes pueden subir para tener una vista panorámica de la ciudad y que el sábado pasado estaba cerrada; un par de museos con productos típicos y artesanales de esta parte de Suecia y un gran descubrimiento, una pequeña cafetería en una antigua casa cuyo interior parece sacado de un libro de cuentos: solo dos habitaciones acogedoras y a la luz de las velas, con el suelo cubierto de alfombras, ventanales con pequeñas lámparas y macetas, una gran chimenea y pequeñas mesas repartidas por aquí y por allá. Recuerda a las casas de nuestras bisabuelas y para que todo sea acorde con el ambiente un detalle importante: el servicio. Abuelitas de Sundsvall que de manera voluntaria atienden el local y completan una estampa deliciosa. Casi tanto como la especialidad de la casa: gofres (våfflor) con nata y un café calentito, que tú mismo sacas del termo después de coger tu taza del "armario de la abuela". En realidad, el Café Gesällen fue antiguamente un lugar de encuentro de los jornaleros y ahora se ha convertido en una cafetería con mucho encanto tanto por su entorno como por sus pasteles caseros.Broche de oro para terminar la jornada. 


Ya había tenido ocasión de pasear antes por Norra Berget pero no esta parte de bosque hacerlo mientras te cuentan su historia especial, son precisamente las pequeñas historias las que le dan vida propia a un lugar y te hacen mirarlo de una forma distinta. Nueve grados, un bonito sol luciendo en el cielo, un largo paseo, una animada charla café en mano y un móvil para hacer fotos que no hacen justicia al encanto del sitio. Ha sido una buena despedida del otoño ;D.

PD. Un par de fotos más de construcciones antiguas que se pueden encontrar en este museo al aire libre y que hice en verano con la cámara para compensar un poco. Me despido con una imagen del río de Sundsvall hasta otro día...¡ya de invierno! ;D.  




18 nov. 2013

Equipándonos para el invierno



Esta semana pasada hemos hecho algunas compras para prepararnos de cara al invierno. Aún no ha llegado la nieve y las temperaturas no son excesivamente frías. Quiero decir que normalmente el termómetro está en positivo, entre tres o cuatro grados, muy lejos aún de los -30 que alcanzaron por aquí el año paso en los momentos más duros del invierno. Pero ya va siendo hora de tener a mano el "kit de supervivencia" básico, no vaya a ser que una mañana nos levantemos y la nieve nos pille desprevenidos. 

El primer paso es la ropa de abrigo, que se va a reducir a un buen abrigo y unas botas para la nieve. El resto es cuestión de vestirse con capas, sobre todo para sobrevivir a las calefacción de los sitios cerrados (gorro, bufanda y guantes incluidos, claro). Después de recorrer todas las tiendas de deporte de la zona ya tenemos las nuestras. Es importante cotillear un poco antes de elegir, por ejemplo, mis botas variaban de precio unas 700 coronas suecas según la tienda. Así que al final me han salido muy bien de precio, ¡estoy deseando estrenarlas!



Y después, el coche. Ya tiene sus ruedas de invierno (vinterdäck) y siguiendo los consejos de la gente que ya ha pasado aquí algunos inviernos hemos completado el kit con: 

-Spolarvätska: líquido para limpiar los cristales que aguanta las bajas temperaturas y no se congela. Importante. Aquí los venden como churros. 
-Lässpray: un pequeño bote con una especie de aceite que se echa en las cerraduras del coche o de la casa. Porque... sí, también se congelan y si intentas abrir la puerta puedes quedarte con la mitad de la llave en la mano. 
-Listskydd Silikon: un spray que se echa alrededor de la puerta del coche, en las gomas, para que no se congele. 
-Nos falta elegir la pala (snöskovel). Y es que cuando el coche esté al aire libre unas horas, si está nevando, es probable que cuando vayas a cogerlo tengas que "palear" un rato para poder sacarlo. Por ejemplo, después de mis clases de sueco, tras cuatro horitas a la intemperie, hará falta "liberarlo". Ah! y una mantita en el maletero siempre viene bien, por lo que pueda pasar ;D. 



La verdad es que esto de ir de compras para equiparnos es divertido porque te encuentras con cosas muy curiosas en las estanterías de las tiendas y ahí te das cuenta de lo diferente que va a ser este invierno en Suecia. Artilugios que no consigues identificar (te quedas con cara de tonta pensando: "¿y esto para qué será?") tienen su función muy clara, solo que a tu cerebro español acostumbrado a lidiar con 40 grados a la sombra le cuesta interpretar la vida a menos 40. Por ejemplo: una máquina con unos largos tubos que parecen aspiradoras... pues son para secar las botas de invierno (lo ves muy claro en la foto de la caja pero no cuando el aparato está expuesto en las estanterías); pequeñas estufas para el interior de los coches; suelas con pequeños pinchos para no patinar en el hielo; cubreasientos para el coche con calefacción incluida; trineos varios... En fin, que tenemos muuuucho que aprender pero ¿quién dijo miedo? ;D.



12 nov. 2013

SFI: mis primeras clases de sueco en Sundsvall


Hace una semana empecé –¡por fin!- las clases de sueco. Hasta ahora, he estado sobreviviendo con lo que aprendí en Madrid y estudiando en casa, pero la verdad es que hacerlo sola es bastante aburrido ;D. El estado sueco subvenciona la enseñanza de sueco a través del SFI (Svenska för Invandrare). Son cursos gratuitos orientados a la enseñanza de un sueco básico y aquí en Sundsvall tienen como centro de operaciones la escuela Nacksta (Nackstaskolan), en un barrio cerca del centro de la ciudad. Cuando caminas por los pasillos te das cuentas de que, a pesar de estar en el norte de Suecia, somos muchos los extranjeros que hemos llegado hasta aquí. La mayoría­ son refugiados que han huido de las situaciones extremas o guerras de sus países de origen. Un batiburrillo de nacionalidades, lenguas y culturas que cada día nos juntamos en esa escuela para intentar aprender el idioma. Como muestra, mi propia clase: Uganda, Ghana, Eritrea, Camboya, Tailandia, Bangladesh, Siria, Irán, Croacia, Irlanda, Alemania y España. Parece una reunión de la ONU.

Lo primero que haces para registrarte en la escuela es una entrevista donde evalúan tu nivel educativo y te dan cita para una prueba de nivel. Más que valorar cuánto sueco sabes (la mayoría parte de cero), pretende confirmar a qué nivel puedes acceder. Hay cuatro niveles: A, B, C y D, y diferentes caminos para cursarlos.

Opción 1 ( A+B): para los que no pueden leer o escribir en su lengua materna o que no están familiarizados con el alfabeto latino.
Opción 2 (B+C): para aquellos que tienen ciertos estudios, conocen relativamente el alfabeto latino, pero necesitan ayuda para desarrollar otros aspectos del lenguaje como la gramática o la escritura.
Opción 3 (C+D): para estudiantes con una larga educación previa y que, por tanto, conocen las estrategias de aprendizaje, hablan otras lenguas, etc.

Así que cuando tienes estudios y hablas idiomas pasas directamente el nivel C. En mi primer día de clase nos dieron una charla informativa, traductores incluidos, donde nos explicaron el funcionamiento de los cursos, los derechos y obligaciones, y detallaron la política de privacidad y contra la discriminación de la escuela. Esta última parte de la charla fue una sorpresa para mí, sobre todo por la importancia que le dieron a estos temas. Pero me imagino que allí acuden personas que tienen bagajes tan distintos que tienen que estar habituados a todo tipo de situaciones.

A partir de aquí: cuatros horas diarias de sueco, desde las 12:00 a las 16:00 horas. El horario me trae por la calle de la amargura porque significa que almuerzo antes de ir a clase…¡a eso de las 11! A partir del segundo mes, las clases serán de 8:30 a 12:00 y mi maltrecho estómago me lo agradecerá, aunque suponga madrugar y salir muy temprano de casa durante los meses más fríos. Así que… ¡a estudiar, que siempre es más divertido hacerlo acompañada que sola como hasta ahora!




P.D. Para las personas que trabajan, el SFI ofrece unos cursos menos intensos: un par de horas por las tardes, dos veces a la semana, en otra escuela en el centro de la ciudad. 

2 nov. 2013

Personnummer: el ser o no ser en Suecia




Cuatro meses después podemos decir que ahora somos personas en Suecia. Y eso se merece una gran sonrisa ;D. Antes éramos algo difuso, como unos individuos invisibles para el Estado y por tanto, para cualquiera de los servicios básicos que te hacen falta en el día a día. Cuentas bancarias, contratos de alquiler, electricidad o de móvil, gimnasio, clases de sueco… todo se quedaba en suspenso ante la pregunta mágica: ¿tienes personnummer? Hasta el punto de vivir obsesionados con el dichoso número y hacer una fiesta cuando nos llegó la famosa carta. Para el recién llegado a Suecia este es el gran escollo, todos los trámites burocráticos previos y posteriores a la llegada a este país tienen como meta conseguir esas cifras mágicas que te abren las puertas del sistema.

Ahora es un buen momento para hacer un repaso de todos los trámites que hemos tenido que solventar hasta llegar hasta aquí.

Paso previo: Exportación del paro. Cuando estás cobrando la prestación de desempleo, como es mi caso, no puedes viajar al extranjero pero sí lo que quieres es trasladarte a otro país de la Unión Europea en busca de nuevas oportunidades laborales tienes derecho a solicitar la exportación del paro. De esta forma, podrás seguir cobrando la prestación durante tres meses (supuestamente prorrogables tres meses más) siempre que acredites que estás buscando trabajo. ¿Cómo se acredita esto? Hay que realizar la solicitud a través del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) y entregar el famoso Formulario U2 en la Oficina de Empleo de tu país de destino. En el caso de Suecia se llama Arbetsförmedligen, allí te registrarás como demandante de empleo, te orientan con la búsqueda y notifican a España que buscas trabajo en este país. Una vez presentado el formulario U2 hay que visitar a la Seguridad Social para que te prepare un documento que acredite que estás cubierto por la Sanidad española durante esos tres meses (si estás en paro, no tienes derecho a la Tarjeta Sanitaria Europea). Según la ciudad española en la que hagas los trámites tendrás que dirigirte a una oficina o a otra. En mi caso, como lo hice en Madrid, la oficina que visité del SEPE fue la dirección provincial (en otros casos hay que hacer la gestión a través de las oficinas locales) y fui a la oficina de la Seguridad Social más cercana. Aún así, tuve que ir varios días y teniendo en cuenta que las distancias en Madrid son grandes y los tiempos de espera largos, supuso perder (o invertir, según se mire) al menos tres mañanas completas.

Paso 1. Todos los ciudadanos de la Unión Europea tienen facilidades para moverse por los países de la Unión pero a la hora de establecerse como residente cada uno tiene su propia normativa. En Suecia, como en la mayoría de los países, un contrato de trabajo bajo el brazo te abrirá todas las puertas.  Otras opciones son venir como familiar de alguien que tiene aquí empleo o demostrar que, aunque no tienes empleo, dispones de recursos suficientes para mantenerte (es decir, que no vas a ser una carga para el Estado). Migrationsverket (la Oficina de Inmigración) y Skatteverket (la Hacienda sueca) son las próximas paradas.

Paso 2. Registro en Skatteverket. En busca del personnummer. En nuestro caso, como uno de los dos venía con trabajo, este trámite debía ser fácil. Por diferentes motivos, no siempre achacables a la burocracia sueca, nosotros tardamos algo más de dos meses en tener la documentación necesaria en regla para el registro; a saber, el contrato de trabajo. Hay que rellenar el formulario correspondiente, adjuntar una copia del contrato de trabajo y, en nuestro caso, aportar documentación que pruebe que vivimos juntos (sambo lo llaman aquí), por ejemplo, facturas a la misma dirección.
Lo bueno de la Hacienda sueca y en general de todas las instituciones estatales de este tipo es que no están tan saturadas como en España. En apenas 5 minutos te atienden (al menos aquí en Sundsvall) y a nosotros nos ayudaron en todo momento a traducir  al inglés los formularios que están en sueco y respondieron a nuestras dudas amablemente. Ninguna queja en ese sentido, más bien todo lo contrario, sorprendidos por el buen trato y la ayuda recibida.
Si está todo en regla, alrededor de un mes después recibes la carta correspondiente con tu número de identificación sueco. El estado sueco te da la bienvenida, puedes acceder a los servicios básicos, formar parte del sistema y, por supuesto, pagar los correspondientes impuestos. Ahora toca volvera a la oficina de Skatterverket para rellenar unos impresos para Försäkringskassan, que es algo así como la Seguridad Social.

Paso 3. Registro en Migrationsverket. Al principio, por la información que leímos en internet, pensábamos que este trámite debía ser anterior al registro en Hacienda pero allí nos dijeron que también podíamos hacerlo después. Así que al día siguiente de nuestra visita a Hacienda, nos tocó pasarnos por Migrationsverket. Como ciudadano de la UE tienes derecho a trabajar en el país durante 3 meses sin permiso de trabajo, pero si vas a superar ese periodo tienes que registrarte (tanto el trabajador como los miembros de la familia que lo acompañen). La Oficina de Inmigración está un poco más animada en lo que se refiere a la sala de espera. Se nota que a Suecia llegan muchos inmigrantes a través de la petición de asilo, también a Sundsvall. Coges el número, esperas unos 10-15 minutos y entregas la solicitud de registro en inglés (que previamente has pedido allí mismo), otro formulario firmado por la empresa que te contrata y que detalla tus condiciones laborales, y todo los documentos que acrediten que vienes con miembros de tu familia (licencia de matrimonio, registro de pareja de hecho, facturas, cuentas bancarias conjuntas…).

En resumen, los trámites burocráticon son siempre una pesadilla, independiente del país del que hablemos. Aquí en Suecia se te abrirán las puerta si vienes con un contrato de trabajo (y no todas porque, por ejemplo, el tema de vivienda será un gran problema pero eso merece un post independiente). Si este es el caso y todo va bien, tardarás un mes en tener tu personnummer. Si vienes como familia de la persona que está contratada también suele ser fácil. Ahora bien, venirse a Suecia a la aventura, sin trabajo, sin alojamiento, sin conocer a nadie o sin un colchón económico es,  desde mi punto de vista, una locura. Nos ha costado la misma vida que nos alquilaran un piso (de hecho la empresa tuvo que ayudarnos) y hemos tenido que sortear tantos problemas (viniendo de la forma fácil: con uno de los dos trabajando) que no quiero ni imaginarme lo que puede ser hacer todo este recorrido partiendo de cero. Ha sido largo, difícil y a ratos desesperante pero... ¡ya hemos avanzado mucho! Aunque eso no quiere decir, ni mucho menos, que hayamos terminado: solicitar un DNI sueco, cambiar la matrícula del coche para poder hacernos un seguro sueco (el español solo te cubre si eres turista pero no si eres residente en el extranjero) y algunas otras cosas más nos quedan en la lista... pero al menos cada vez es más corta ;D. 


20 oct. 2013

La pesadilla del motorvärmare y el aparcamiento en Sundsvall



Te tropiezas con ella casi por casualidad pero una vez descubres para qué es no puedes dejar de pensar en ella. Esa extraña caja de la foto no falta en ningún aparcamiento al aire libre en Sundsvall. Y a nosotros, que no teníamos ni aparcamiento ni por tanto cajita, nos ha quitado el sueño en las últimas semanas.

Su función es sencilla, ahí se conecta el coche para que cuando la temperatura caiga en picado el motor de tu coche no muera en el intento de calentarse y arrancar. Es lo que aquí llaman motorvärmare. Aquí los coches están normalmente preparados para sobrevivir a los duros inviernos y tienen instalados el motorvärmare que, a su vez, necesita acceder a la corriente eléctrica para funcionar, de ahí la famosa cajita de la foto. Ahí es donde se “enchufa” el coche por la mañana, una vez hayas limpiado la nieve y el hielo que tenga encima, claro. ¡Qué divertido va a ser aquí el invierno! Por eso, las zonas de aparcamiento privado están dotadas con estos cacharritos y hay gente que vive en casas unifamiliares y lo tienen también preparado para darle un poco de vida al motor helado.



La cuestión es que aquí no es nada fácil encontrar una plaza de aparcamiento. A veces te la ofrecen con el piso de alquiler pagando una cantidad extra pero en nuestro caso, lo único que nos ofrecieron fue una lista de espera para acceder a alguna de las plazas que tenemos en frente de nuestro bloque. Espera que te espera y nada. Bueno, puede pensar alguno, pues aparcas en la calle y ya está… Pues no, resulta que aparcar en la calle nos cuesta 10 coronas al día (algo más de un euro), y gracias que estamos al otro lado de la vía del tren y no en pleno centro, que si no sería 10 coronas la hora. Al mosqueo de pagar por tener tu coche en la calle (una especie de zona azul pero sin tarjeta para residentes) hay que sumarle que tienes que estar pendiente de dos cosas muy importantes: cambiar el ticket (y evitar la multa) y tener siempre a mano monedas. Esto ha sido una especie de psicosis: sábados por la mañana corriendo adormilados escaleras abajo para cambiar el dichoso papelito; y una auténtica obsesión con las monedas. Aquí se paga casi siempre con tarjeta y teniendo en cuenta el ritmo de monedas que necesitamos, estábamos siempre a la busca y captura.

Olvídate de encontrar fácilmente una plaza de aparcamiento, al menos aquí en Sundsvall. No hay anuncios de particulares ni empresas con las que contactar. Tan solo encontramos que el Ayuntamiento tiene algunas opciones de larga estancia pero en nuestro caso, demasiado lejos de casa. Conforme el tiempo iba refrescando y las semanas pasaban nos hemos empezado a agobiar pensando en el invierno. ¿Cuántas probabilidades hay que de que el coche, después de un día a la intemperie, digamos a menos 30 grados, se niegue a arrancar? Bastantes, diría yo. La buena noticia es que casi cuatro meses después ¡tenemos un aparcamiento!, que además está cerca y que podemos renovar mes a mes acudiendo al hotel que lo utiliza. Además, es un aparcamiento subterráneo acondicionado para que nuestro coche esté bien calentito y por tanto, parece que no nos hará falta de momento instalar el famoso motorvärmare en el coche.

P.D.1. Como aún no ha llegado la nieve por aquí no he podido hacer fotos del motorvärmare en acción. Pongo una foto de la wikipedia, no es muy buena pero sirve para ambientarnos ;D



P.D.2. Siguiente tarea de la lista: poner las ruedas de invierno. Aquí es obligatorio circular con ellas desde el 1 de diciembre hasta el 31 de marzo pero es recomendable no apurar hasta diciembre, lo normal es que la nieve y las heladas lleguen bastante antes. Por aquí ya hay alguno circulando con ellas pero de momento son minoría.


18 oct. 2013

¡Nuestros primeros copos de nieve!


No se puede decir que haya sido nuestra primera nevada porque apenas duró diez minutos y por supuesto no llegó a cuajar pero... sí han sido ¡nuestros primeros copos de nieve!. Fue ayer por la tarde, aunque parezca de noche eran apenas las seis. La foto está tomada desde la ventana de la cocina, a la que acudimos corriendo como si hubieran venido los Reyes Magos. De momento hace ilusión, ya veremos dentro de tres meses ;D. Esta semana las temperaturas han bajado bastante. Por ejemplo, ayer durante el mediodía, el termómetro marcaba cuatro grados. El sol engaña un poco pero por las mañanas temprano los tejados y el suelo amanecen helados. "Winter is coming"!

14 oct. 2013

¿Pescar yo?... bienvenida a Suecia



Mi relación con los pescados es prácticamente nula, nunca ha ido más allá del “pescaito frito” sobre la mesa de un bar o los intentos de mi padre por hacernos comer pescado a mí y a mis dos hermanos. Ahora, ya de mayor, el pescado me gusta pero no me fascina y en cualquier caso, solo suelo comerlo cuando me lo dan ya todo hecho, es decir, el pescadito limpio y cocinado, por eso normalmente el pescado es solo una opción cuando como fuera de casa. Sí,sí… he salido “comodona” ¡qué le vamos a hacer! Pero…. resulta que aquí en Suecia uno de los grandes pasatiempos es la pesca y yo soy de la opinión que “allá donde fueres…”

Por eso hace un par de semanas madrugamos un domingo y nos pusimos en marcha para disfrutar de nuestro primer día de pesca. La ocasión vino a través de los primeros amigos españoles que hicimos aquí, José y Javier, que son grandes aficionados. Así tuvimos también oportunidad de ampliar el grupo de conocidos al que se sumaron otras nacionalidades como la chilena con Ricardo y la serbia con Suzana, y el resultado fue un grupo de lo más variado dispuesto a echar un día en plena naturaleza en buena compañía, alternando el español y el sueco.



Empezamos la ruta. Dirección Backsjön, en la vecina provincia de Jämtland. Lo cierto es que viajar en coche por este país es una gozada por los paisajes y la naturaleza que te rodean. La primera parada fue para recoger agua en una pequeña fuente natural que a nosotros nos hubiera pasado totalmente desapercibida. Después, una parada técnica en una especie de pequeña aldea de la que salimos con el coche lleno de leña, con chorizos de distintos tipos que hace artesanalmente un señor de la zona y un papelito que nos permitía pesca en los alrededores.

El lago resultó ser un lugar absolutamente espectacular. Después de dejar el coche a un lado de la carretera y adentrarnos un poco en el bosque, nos encontramos con una estampa de esas que parece que solo puedes encontrar en las revistas de viaje. Un bosque sacado de un cuento y un inmenso lago. Un pequeño cobertizo de madera para guarecerse del frío. Y el silencio. Naturaleza en estado puro.

Disfrutamos del día como si fuéramos dos niños pequeños, asombrándonos por cada pequeño detalle. Paseamos, cortamos leña para una pequeña candela (importante detalle porque el frío ya se dejaba notar), charlamos, reímos y aunque lo de pescar al final quedó en manos de los tres profesionales que nos acompañaban, nosotros sacamos algún que otro pescado del agua y, además, nos comimos un par de ellos envueltos en papel de plata y cocinado en las brasas del fuego.


No se puede pedir más para un domingo. Un sitio mágico y nuevas amistades con las que disfrutarlo. Creo que podría aficionarme a esto sin ningún problema ;D

P.D. Lo de la pesca en el hielo no sé si lo tengo tan claro, ¡aunque si hay que probarla se prueba!

5 oct. 2013

4 de octubre: la fiesta de los bollos de canela


Ayer, 4 de octubre, fue el día de los bollos de canela (kanelbullens dag). Cualquier excusa es buena para tomarse uno de estos bollitos con un café y a los suecos no les hacen falta muchas, la verdad. Es la unión sueca por excelencia: café y kanelbulle. Convertidos en parte de la cultura sueca los encuentras en cualquier parte: cafeterías, supermercados, gasolineras, Ikea… Yo diría que un kanelbulle recién hecho es uno de los olores más característicos de Suecia.

Suelen tener un relleno de azúcar y canela pero también puede hacerse con rellenos de manzana o pistacho. Tienen un toque de cardamomo y se espolvorean con azúcar perlado o con un glaseado. Están deliciosos recién hechos pero también se pueden congelar para alegrarte algún que otro domingo por la mañana.



La idea de dedicarle un día del calendario surgió de la Hembakningsrådet, que viene a ser algo así como la Sociedad sueca de la repostería casera. Para celebrar su cuarenta aniversario decidieron rendir homenaje a este símbolo de la repostería sueca. Y la elección de la fecha no se hizo el azar, el 4 de octubre marca el inicio de la temporada alta de la repostería en los hogares suecos. Llega el frío y la gente se mete en la cocina, que se llena de aromas y sabores para compensar las largas horas dentro de casa. Esto me recuerda que recientemente he visto un programa en la televisión sueca que se llama: Hela Sverige bakar. Algo así como toda Suecia cocina, bueno, no es cocinar exactamente, “bakar” es un verbo que según creo se utiliza en relación con la repostería… parecido a “hornear”. Vamos que aquí todo el mundo hace sus pastelitos, bollitos, tartas, etc.

Yo, de momento, no me he animado a ponerme el delantal, aunque ya probé a hacer  kanelbullar hace algún tiempo. Y ahora que tengo con qué comparar puedo decir que no me salieron nada mal. De todas formas, ayer por no hacer el feo nos compramos unos cuantos, que no se diga que no seguimos las tradiciones ;D.


30 sept. 2013

Los peligros de comer paella en el extranjero


La semana pasada, la plaza principal de Sundsvall acogió un mercado internacional de comida. Francia, Grecia, Australia, Polonia, Italia, Inglaterra… bueno, los ingleses se lo pensaron mejor y en lugar de descalabrarse la cabeza pensando qué comida traer optaron por los toffees y las tazas con flores. Y a la vuelta de una esquina, el puesto con comida española. Y como con esto de estar lejos de tu país se te despierta el sentimiento patriótico y, sobre todo, un hambre patriótica voraz, pues allí que nos encaminamos a probar un plato de paella. ¿Quién nos lo iba a decir? Paella en el centro de Sundsvall. 

Lo primero que es el puesto de comida española era doloroso de mirar y digo “doloroso” porque tiene unos colores amarillos y rojos que bien podrían brillar en la oscuridad; lo segundo… bueno, pues tres enormes paellas, eso si le concedemos que arroz amarillo dentro de una paellera es igual a paella. Aceptamos pulpo como animal de compañía y me dirigí al chico que atendía el puesto a pedirle un platito. El chaval tenía de español lo que yo de sueca pero bueno, no era una razón de peso para desconfiar. Hasta que después de servirme el plato me preguntó muy amablemente: ¿tabasco?....Se hizo el silencio. Mi cara debía de ser un poema y tardé unos minutos en reaccionar y decirle que no en todos los idiomas que se ocurrían: nej, nej,nej (en sueco), no,no, no (en inglés y en español) hasta que el pobre chaval, que resultó ser francés, me miró sorprendido y me ofreció limón. ¿Tabasco? ¿En serio?... probar la paella daba ya un poco de miedo con estos antecedentes pero ya era demasiado tarde para echarme atrás. Y me fui comiendo mi paella mientras caminaba de vuelta a casa. Y tengo que decir que había muy poca diferencia entre “mi paella” y el paquete de arroz tailandés picante que tengo en el congelador para casos de emergencia. El arroz era amarillo y se cocinó en una paellera, fin de las similitudes.  

Puestos a innovar más me hubiera valido acercarme al puesto de Australia, que servía hamburguesas de canguro, cocodrilos y alguna otra cosa extraña más. Y que, por cierto, era el que más animado estaba.

P.D. En el puesto de España también tenían churros... pero a ver quíén era el valiente ;D.






26 sept. 2013

"Balada de otoño" en Sundsvall




"Pintaron de gris el cielo  
y el suelo                                                                                                                             
se fue abrigando con hojas,                                                                                                     
se fue vistiendo de otoño.                                                                                               
La tarde que se adormece                                                                                               
parece un niño que el viento mece                                                                                      
con su balada de otoño".

Yo no puedo evitarlo. Me gusta el otoño. El otoño como el que describe Serrat en su canción. Me gusta deshacerme del calor denso y empalagoso del verano, darle la bienvenida al frío y ver cómo los días van cambiando de tonalidad, vistiéndose de amarillos y ocres. Yo al otoño lo espero impaciente y apenas el aire comienza a oler a lluvia me siento más tranquila. Aquí ha llegado tan poco a poco que casi no me he dado cuenta, no me dio tiempo a echar de menos el olor a lluvia ni a estar pendiente de si llegan los puestos con sus castañas asadas (¿existirá eso aquí?). Simplemente se fue acercando; acortando las tardes, refrescando las noches, hojas despistadas en el suelo y, de repente, una semana entera de lluvias y cielos grises. Mientras en España me hablan con el abanico en la mano, aquí el calendario no ha dado tregua. Puntualidad sueca, que nada tiene que envidiarle a la inglesa.  



Y yo dejo que el otoño me recoja y me cobije. Tardes de manta y sofá, libros, tazas de té humeante, gotas de lluvia tras el cristal, velas en las ventanas y desgastados jerséis de lana. Y de vez en cuando, un día templado con el sol en el cielo, pero lo justo y necesario; no más, para que el otoño sea como ha sido siempre y no una prolongación innecesaria del verano.



Ahora, en Sundsvall el otoño ha hecho su entrada de verdad, como si hubiera estado esperando el permiso del equinoccio para hacer acto de presencia. Y tengo que decir que se parece más a nuestro invierno que a otra cosa, al menos en lo que se refiere a la temperatura. Esta mañana me ha sorprendido un aire helado y he tenido que mirar dos veces el móvil para confirmar lo que veía: 5 grados en Sundsvall. ¡Ahí es nada! Así que por las noches todavía peor. Menos mal que en nuestro apartamento hace ya tiempo que la calefacción central cobra vida después de la caída del sol. Y se agradece, ¡vamos si se agradece!


Lo único que no me cuadra de este otoño en Sundsvall es que esta estación de la hojarasca invita a los abrazos y a mi se me quedan muchos a medio hacer. Pero, a veces, consigo que vuelen muchos kilómetros para que lleguen dónde deben estar: en el regazo de mis padres, colgados al cuello de mis hermanos, enganchados a mi abuela o sujetando a esa amiga que lo necesita. Por cierto que aquí otoño, se dice "höst". Ya sabéis otra palabra más ;D. Y a Sundsvall le sienta bien, luce bonita.



20 sept. 2013

Los suecos y su pasión por los coches antiguos


Una de las cosas que nos llamó la atención nada más llegar a Suecia fue la cantidad de coches antiguos que se veía en las calles. Cuando digo coches antiguos no me refiero a viejos sino a clásicos, el matiz es importante. Coches de los años cincuenta o sesenta, la mayoría americanos y en un estado de conservación impecable. Al principio pensábamos que sencillamente habría muchos frikis de este tipo de vehículos que aprovechaban el buen tiempo para sacar a pasear sus descapotables. Pero no es solo eso, aquí hay una auténtica subcultura que no entiende de edades. Te los encuentras circulando por pueblos pequeños (como la foto de arriba, tomada en  Lörudden), en la playa o el aparcamiento del Mediamarkt, como los dos que se encuentra bajo estas líneas.



Muchos de estos amantes de los coches clásicos tienen sus propios clubes alrededor de todo el país y celebran sus propios desfiles. Como, por ejemplo, la Semana del coche clásico de Rattvik, una de las citas imprescindibles para los que disfrutan de estas auténticas joyas de la historia de los automóviles. Son muchas las ciudades que con más o menos envergadura organizan este tipo de encuentros y Sundsvall no se queda atrás. Tiene su propio festival en julio y aprovecha cualquier oportunidad para volver a mostrar con orgullos sus coches. La última vez fue durante la celebración del Stenstansdagarna del que ya hablé en otro post. Aquí añado algunas fotos de los coches que se pasearon por la ciudad.




Para que os hagáis una idea de a lo que me refiero, aquí van algunas cifras que he encontrado en un artículo. Los suecos presumen de tener más coches americanos restaurados que los propios americanos. Cada año, Suecia recibe por mar más de cinco mil coches -como Pontiac Silver Streaks o Plymouth Road Runners- que tendrán como destino el garaje de unos suecos apasionados por la restauración. Porque… no lo he mencionado pero, obviamente, ellos mismos restauran sus coche. No podría ser de otra forma en el país del Ikea. En muchas familias es una especie de tradición que incluso se inculca de padres a hijos. Solo hace falta un buen garaje lleno de herramientas y muchas ganas de devolver a la vida a unos coches con muchas historias sobre sus cuatro ruedas. Después de tanto trabajo, por supuesto que están deseando lucirlo en las calles ¿y quién no?