21 jul. 2013

Primera excursión: Njurunda y alrededores


El pasado fin de semana hicimos nuestra primera escapada para ir conociendo los alrededores. Nada preparado de antemano. Solo un comentario que nos hicieron: “la zona de Njurunda es bonita”. Y como hay que fiarse de los que saben,  pues allá fuimos. No nos hizo falta más: mapa en mano y la libertad de no tener ningún itinerario marcado. La carretera E4 hacia el sur y fuimos parando en los lugares que el mapa nos señalaba de interés, bien porque fueran zonas naturales, de baño, pesca o porque tuvieran algún restaurante.  

La primera parada fue accidental, en una zona residencial con un pequeño lago. Y el motivo de la parada fue que nos llamó la atención el detalle de ver gente en el lago bañándose. De hecho, después vimos algunos vecinos saliendo de casa, toalla en mano, para ir a darse el primer bañito del día. Con sus accesos propios para bajarse al lago y algún que otro embarcadero. En la orilla de enfrente, una zona de juegos para niños Sí que saben los suecos, sí. No estaba nada mal el chiringuito. Allí tomé la foto que sirvió de bienvenida para el primer post del blog.

La segunda parada fue Juniskär. Árboles, un pequeñísimo puerto con unas cuantas embarcaciones recreativas y una casita roja con una gran terraza llena de flores que hacía de café. Mientras la gente empezaba a llegar para almorzar, nosotros, que aún no nos hemos habituado al horario de comidas sueco, pedimos un fika mientras la camarera nos preguntaba extrañada cómo habían acabado dos españoles allí. Repetiremos aunque solo sea por lo relajante del sitio y por probar la comida la próxima vez.



El tiempo acompañaba y nos acercamos a Bergafjärden. Y resultó ser todo un descubrimiento. Al estar Sundsvall en la costa, en los alrededores hay muchas playas que, sumadas a los incontables lagos que hay por aquí, se convierten en el principal destino de los suecos en cuanto sale un rayo de sol. Después de recorrer un sendero por pleno bosque, de repente, apareció la pequeña playa de la foto. Allí, jóvenes, familias con sus niños y dos españoles despistados disfrutando del verano sueco.




Después de algunos kilómetros más dimos la jornada por terminada almorzando en el único restaurante de la pequeña aldea pesquera de Lörudden. Unos ventanales con vistas al mar, tartar de salmón, bacalao con pastel de queso y un helado. Y para casa. Como nuevos y con las pilas cargadas. Nos quedó pendiente pasar un poco más de tiempo en Skatan, un pequeño y animado pueblo de casitas rojas, con unas cuantas terrazas y tiendas. Mucha gente coincidió con nosotros en que era una buena opción para terminar el día y no fuimos capaces de encontrar aparcamiento. La próxima vez.

2 comentarios:

  1. Os falto tb bañaros y probar el awita fresca jaja

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    1. La verdad es que había bastante gente bañándose. Yo no iba preparada pero tampoco tengo claro si ya me he adaptado lo suficiente a este clima o si necesitaría un neopreno para darme el primer chapuzón ;P. Que eso del calor es muy relativo (menos en Sevilla que calor, es CALOR y punto, así, con mayúsculas y sin discusiones ;D)

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