5 jul. 2014

Midsommar con retraso y otras historias


La verdad es que ya a estas alturas da un poco de reparo ponerse hablar del Midsommar pero tengo una buena excusa para no haberlo hecho antes. Mis padres se han animado por fin a visitarnos, así que hemos estado un par de semanas fuera de cobertura disfrutando de su compañía y enseñándoles Sundsvall y Estocolmo.

La parte buena es que tengo bastantes fotos de los sitios que hemos ido visitando con ellos, la parte mala (o no, según se mire) es que estoy en un periodo perezoso que solo se puede entender si añado que ahora mismo estoy en España, en casa de nuevo ;D. Una escapada de un par de semanas que me plantea el dilema de: sentarme en el ordenador a escribir en el blog o tomar el sol y darme un bañito. Y claro, con esta situación el blog va a estar en desventaja por el momento ;P.

Pero para no desconectar del todo quiero hablar un poquito del Midsommar, esa gran fiesta sueca que para muchos es equiparable en importancia con la Navidad (¡ahí es nada!). Hagamos un poco de historia para ver de dónde viene esta tradición y en qué consiste.


El Midsommar no es más que la celebración del solsticio de verano. Esa noche más corta del año que en España festejamos con las hogueras de San Juan.  Este año se celebró el 20 de junio y digo este año porque la fecha varía entre el 20 y el 25 de junio para hacerlas coincidir con un viernes. Originariamente esta noche era considerada una noche mágica llena de fuerza y energías, en la que los campesinos pedían por una buena cosecha, las mujeres por una vida fértil y sana y las jovencitas por futuros maridos.


La celebración de este día gira en torno al majstång, una especie de palo de madera que se adorna con flores y que aunque a los no iniciados nos recuerde un poco a una cruz no tiene nada que ver con el cristianismo. De hecho parece ser que durante mucho tiempo la Iglesia intentó evitar la celebración de esta fiesta por considerarla pagana. Primero, con ayuda de los más pequeños se "viste" de flores el majstång para luego, entre la expectación general, levantarlo. Todo el mundo se concentra entonces alrededor para cantar y bailar canciones típicas, algunas de ellas son representaciones de historias infantiles que los niños disfrutan como enanos. 


No pueden faltar las típicas coronas de flores (midsommarkrans) que lucen grandes y pequeños. Yo tengo que confesar que me quedé con las ganas. Nosotros fuimos a Norra berget, donde el municipio tenía su gran fiesta - aunque muchos lo celebran en privado, afortunados son los que tienen las casas de campo para hacerlo- y allí tenían también una especie de taller para hacer las famosas coronas. Solo diré que el tiempo medio para una persona con experiencia ronda los 20 minutos; para una inexperta como yo que además suele ser un poco torpe con las manualidades ni se sabe, así que desistí en el primer intento. Quizás el próximo año ;D. 


Aparte de esto, es tiempo para disfrutar de la familia y los amigos y, cómo no, comer. No pueden faltar en estas fechas, el arenque, el salmón, las patatas nuevas (fräsk potatis) y las fresas suecas, que pueden servirse en una deliciosa tarta. 

En los días previos, los estudiantes del SFI fuimos invitados a una charla, también en Norra Berget, donde se nos contaban todo esto. Me falta por añadir un par de tradiciones que me parecieron curiosas. En esta noche mágica, las chicas tienen que recoger siete tipo distintos de flores que después, antes de dormir, colocarán bajo la almohada para soñar con su futuro marido. Otra posibilidad, que parece que es menos conocida, es sentarse a horcajadas sobre una silla y comer un pescado en salazón. Parece ser que tenías que estar durante todo el día sin hablar y sin beber. Por la noche -no se sabe si por la magia o por la fiebre- soñarás que alguien te da un vaso de agua y esa persona será tu futuro amor. También nos contaban que algunas personas solían guardar las coronas de flores y ponerlas a secar. Si durante el año caían enfermos la quemaban y daban vueltas alrededor para liberarse de los malos espíritus y recuperar la salud.

Ese día terminamos aprendiendo algunos de los bailes tradicionales suecos y de ahí al estrellato. Mi compañera de clase y yo dimos el salto a la fama en el periódico local. Sí, sí... estrellas de baile ;P. ¡Aprender no sé si aprendimos mucho pero reír, nos reímos un rato!